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Degustamos las nuevas añadas (2016 -2017)

Para controlar la evolución del vino y asegurarnos de que no surja ningún problema durante la crianza, probamos periódicamente todos los vinos de nuestras barricas. Tomamos una pequeña muestra de vino en cada una de ellas y Lorenzo y Fernando lo prueban.

Habían pasado ya varios meses desde la última vez y la degustación de ayer nos permitió evaluar el estado de las añadas 2016 y 2017. Estos son los vinos que probamos:

Vinos para embotellar antes del verano:

  • Chianti Classico 2017
  • Chianti Classico Riserva 2016
  • Chianti Classico Gran Selezione 2016
  • IGT Monteficalle 2016

Vinos para embotellar el año que viene:

  • Chianti Classico Riserva 2017
  • Chianti Classico Gran Selezione 2017
  • IGT Monteficalle 2017

La diferencia entre las dos añadas es muy pronunciada: la evolución climática de 2016 se caracterizó por un principio de verano muy cálido en los meses de junio y julio con una sensible reducción de las temperaturas en los meses de agosto y septiembre, sobre todo por la mañana. Esto ha permitido mantener una buena acidez y llevar adelante una excelente maduración fenólica, llegando hasta finales de septiembre con la vendimia. Por el contrario, 2017 ha sido una de las añadas más cálidas y sobre todo más secas de los últimos tiempos. Las vides han sufrido muchísimo el estrés hídrico y la uva estaba considerablemente deshidratada, por lo que presentaba una alta concentración de azúcares.

La Riserva y la Gran Selezione 2016 son excelentes ejemplos de equilibrio entre estructura y elegancia que llevan a gran escala lo que ya habíamos visto en el Chianti Classico 2016. Uno de los mejores vinos que se han producido en los últimos años, sin duda.

El IGT Monteficalle 2016 también ha demostrado ser muy esbelto y vertical a pesar del cabernet y del merlot, que normalmente aportan cuerpo al vino confiriéndole un carácter más «asentado».

¡Las degustaciones de la añada 2017 han sido una sorpresa realmente positiva! El miedo a obtener un vino demasiado pesado a causa de la sequía y del calor, con un predominio de fruto a expensas de otros aromas florales, se ha disipado con estas pruebas. Hemos notado que el vino de 2017 es realmente potente y concentrado, pero sigue manteniendo su finura con una acidez bien presente y agradable. No traiciona la expectativa del olfato de encontrar una cierta complejidad, típica de los vinos de Montefioralle.

Estamos verdaderamente satisfechos de la evolución de estas añadas y listos para preparar los vinos para el embotellado: pensamos que en un mes, más o menos, podremos embotellar a mano el IGT Monteficalle 2016, mientras que para el Chianti Classico 2017, la Riserva y la Gran Selezione 2016 habrá que esperar al camión embotellador, a principios de junio.