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La curva de maduración del vino

¿Cuál es el momento adecuado para beber un vino?

Sois muchos los clientes que nos habéis preguntado cuándo es el mejor momento para beber una añada particular de uno de nuestros vinos. Normalmente aconsejo esperar 5 o 6 años desde la vendimia para el Chianti Classico, 10/12 años para el Riserva y 15 años para el Monteficalle IGT y el Gran Selezione.

Pero siempre me parece importante precisar que, aunque este consejo es válido en general, luego entran en juego las preferencias personales y sobre todo las peculiaridades de las distintas añadas: de hecho, dependiendo de la evolución climática y de las características de la uva cosechada, cada una de ellas está destinada a desarrollar su curva de maduración de una forma distinta de las demás.

Un Riserva producido en una añada excelente puede necesitar más tiempo de maduración, mostrándose agresivo en los primeros años y alcanzando su pico más adelante en el tiempo, mientras que el mismo Riserva producido en una añada demasiado cálida, por ejemplo, puede resultar agradable siendo aún joven y correr el riesgo de un declive precoz con la crianza.

Entonces, ¿cómo se puede saber cuál es el momento adecuado para beber las botellas que habéis comprado? Para responder de modo simple a esta pregunta, he decidido incluir la curva de maduración de todos nuestros vinos en el sitio web.

Basta visitar la sección «nuestros vinos», hacer clic en la categoría correspondiente, elegir una de las añadas y observar el gráfico de su curva de maduración. Como alternativa, podéis escanear el código QR de la contraetiqueta del vino (presente solo en las categorías Chianti Classico Annata, Riserva y Gran Selezione a partir de 2010) con el móvil.

curva de maduración del vino

En el eje Y del gráfico aparece representado el porcentaje de madurez y evolución del vino, su «disfrutabilidad» por decirlo de alguna manera, mientras que en el eje X se indican los años en línea temporal.

Nuestro consejo es beber el vino en un momento en el que la curva se encuentre próxima a su pico, entre el 90 % y el 100 %. Fácil, ¿no?

Pero atención: para que el vino pueda reflejar efectivamente la evolución definida por la curva es necesario conservarlo de forma correcta, protegido de la luz y, sobre todo, a una temperatura constante que durante el verano no debe superar los 20° C (68° F). Si no podéis cumplir estas condiciones, es mejor anticipar la apertura de la botella sin esperar más de dos o tres años.

¿Por qué cambia el vino con la crianza?

¿Qué cambia en el vino con la crianza? Para responder con simplicidad, sin adentrarnos en el ámbito de la bioquímica, veamos qué sucede a los principales componentes del vino:

Tanino

El tanino, o sea, ese componente amargo de los vinos tintos que produce una sensación «astringente» en la lengua y en las encías, se suaviza con la crianza resultando menos perceptible en la boca. Un vino tinto joven tendrá una carga tanínica muy pronunciada, que llegará a perderse completamente (o casi) al cabo de algunas décadas.

Acidez

La acidez se puede describir como la «espina dorsal» de un vino y determina su capacidad de crianza. Además, es el elemento que permite que se pueda beber con facilidad sin resultar demasiado pesado. También en este caso, con el paso del tiempo observaremos una disminución de la carga ácida en el vino (o al menos en su percepción).

Abanico aromático

Otro cambio evidente con la maduración del vino es el que se produce en su bouquet de aromas. Un vino joven tendrá una intensidad aromática pronunciada, pero un número limitado de aromas distinguibles. Al acercarse al pico de la curva, el abanico aromático irá enriqueciéndose y haciéndose más complejo, mientras que en la parábola descendente la intensidad y la potencia de los aromas se debilitará gradualmente.

Cuerpo

El cuerpo (o estructura) representa la potencia del vino y la sensación de «peso» que produce en la boca. Es determinado por el alcohol y por las sustancias no volátiles disueltas en el interior del vino. También en este caso, el cuerpo del vino va debilitándose y haciéndose más ligero a medida que se entra en la parte descendente de la curva.

Como hemos visto, las características del vino que cambian con la crianza son varias, por lo que al catar el mismo vino en distintos años se pueden percibir sensaciones diferentes.

crianza vino

Un consejo

¿Un modo para comprender perfectamente la evolución de la curva de maduración? Si tenéis varias botellas de la misma añada de un vino, degustadlas en distintos años y apuntad las notas organolépticas y las sensaciones que habéis experimentado. Al terminar la última botella, reunid vuestros apuntes y observad las diferencias. 

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