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¿Cómo beber y apreciar el vino tinto durante el verano?

¿Quién ha dicho que no se puede disfrutar de una botella de Chianti Classico o de otro vino tinto en el verano, durante el período más caluroso del año?

Está claro que un vino blanco o espumoso fresco, recién salido del frigorífico, será casi siempre la opción ideal, pero a veces puede apetecernos una copa de vino tinto aunque solo sea para acompañar un plato de carne a la parrilla o a la barbacoa, por ejemplo, como ocurre a menudo en el verano.

La temperatura adecuada para servir el vino tinto

El secreto es muy simple: tenemos que dejar de servir el vino a «temperatura ambiente» y empezar a hacerlo a la temperatura correcta, es decir, a 18 °C.

Todavía recuerdo la cara de sorpresa de muchos invitados de nuestras degustaciones cuando en verano, con 35 °C, les servíamos una copa de Chianti Classico a la temperatura adecuada. «¿Pero cómo? ¿Servís frío el vino tinto?», es la primera pregunta que nos hacen al tocar la copa. A lo que puntualmente respondo: «Frío no, fresco, a la temperatura ideal». Y, después de probarlo, nunca falta un comentario positivo al respecto.

Temperatura y degustación del vino

Antes de daros algunos consejos sobre cómo enfriar las botellas de vino tinto, evitando como siempre los detalles más técnicos, intentaremos entender por qué un vino tinto como el Chianti Classico resulta mucho más agradable a 18 °C que a cualquier otra temperatura.

En la degustación intervienen diversos componentes que interaccionan en nuestro paladar contribuyendo al equilibrio del vino en la boca: los ácidos presentes en el vino, el alcohol, las sales minerales, la glicerina y las manoproteínas y, en el caso de los vinos tintos, el tanino.

La presencia de cada uno de estos componentes puede acentuarse o atenuarse en función de la temperatura del vino en el momento de la degustación. 

El tanino, por ejemplo, que por lo general se encuentra solo en los vinos tintos, aumenta mucho la sensación de astringencia y la percepción amarga cuando se sirve a bajas temperaturas. Es este el motivo principal por el que el vino tinto se bebe a una temperatura más alta que el vino blanco, que no tiene tanino (o lo tiene en una cantidad muy reducida).

Del mismo modo, un vino degustado a una temperatura demasiado alta presentará un desequilibrio desde el punto de vista de la alcoholicidad, que se acentuará junto a la percepción de los elementos que determinan su suavidad (la glicerina y las manoproteínas). Además de la alteración de estos elementos, en verano entra en juego el poco placer que sentimos en el paladar al tomar algo caliente en lugar de fresco.

Para medir fácilmente la temperatura del vino podemos utilizar un termómetro de alcohol (son muy baratos y están disponibles en línea o en las tiendas de accesorios para el vino). Se vierte un poco de vino en una copa y se mide la temperatura con el termómetro (bastan pocos segundos).

Cómo enfriar una botella de vino tinto

Ahora que hemos entendido la importancia de servir el vino a la temperatura adecuada, veamos qué podemos hacer para obtener estos 18 °C cuando la temperatura de la habitación o el jardín donde degustaremos el vino es mucho más elevada.

La nevera para vino

Este electrodoméstico ha sido concebido para asegurar una correcta conservación de los vinos y sin duda representa el instrumento ideal. En esencia se trata de un frigorífico con estantes para las botellas que permite regular la temperatura interna a los 18 °C que necesitamos para el vino tinto. El mercado ofrece modelos de distintos tipos y dimensiones cuya capacidad oscila entre 9 y 100 botellas o más, con diseños más o menos sofisticados. Además de permitirnos degustar el vino a la temperatura adecuada, es un instrumento útil para conservar las botellas a lo largo de los años.

Es evidente que no todas las casas pueden disponer de un electrodoméstico de este tipo, por lo que ahora veremos otras soluciones más simples.

Poner el vino en el frigorífico durante 60/90 minutos

En mi apartamento de Florencia, con el aire acondicionado apagado, la temperatura en julio puede alcanzar los 32 °C. Si olvidara una botella de vino tinto en una estantería de la cocina durante todo el día, al llegar la hora de la cena no conseguiría obtener una temperatura de servicio aceptable aunque intentara bajar la temperatura del ambiente con el aire acondicionado. Sin embargo, sería suficiente ponerla en el frigorífico de la cocina (que normalmente mantiene una temperatura di 4 °C) durante una hora (o algo más si hace mucho calor) para enfriarla correctamente.

Utilizar la cubitera de hielo

A veces puede ser necesario enfriar el vino todavía más deprisa. En verano, por ejemplo, más de una vez he pedido una botella de vino tinto en un restaurante y he visto al camarero cogerla directamente de la estantería, en lugar de sacarla de la nevera. Y, mientras tanto, a lo mejor mi chuleta estaba ya en la mesa... ¿Qué se puede hacer en un caso como este para enfriar rápidamente la botella? 

Es fácil: basta dejarla 5/10 minutos en la cubitera que se utiliza para mantener la temperatura de los vinos blancos. Siguiendo las leyes de la física, el agua fría consigue enfriar la botella más deprisa que el aire frío del frigorífico, permitiéndonos alcanzar la temperatura ideal en poquísimo tiempo.

Así puedo saborear mi copa de Sangiovese a la temperatura perfecta antes de que se enfríe la chuleta.