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Nuestro Gran Selezione, un vino «en fase de experimentación»

Un nuevo tipo de Chianti Classico

El tipo de Chianti Classico denominado «Gran Selezione» es muy reciente. Fue introducido por el Consorcio del Chianti Classico en el año 2013, junto a otras modificaciones del reglamento de producción orientadas a elevar el nivel cualitativo de nuestra denominación.

Por este motivo se sitúa en la cumbre de la pirámide de calidad de los vinos que llevan el sello del Gallo Negro: debe producirse con uvas cultivadas en la empresa exclusivamente y responder a parámetros fisicoquímicos más estrictos asegurando características organolépticas muy elevadas.

Al principio muchas empresas decidieron embotellar como «Gran Selezione» algunas partidas de vino de la añada 2010 destinadas inicialmente a la categoría «Riserva» que, a causa de las excepcionales características de la añada (la de 2010 ha sido una de las mejores de los últimos años), podían responder ya a los requisitos de este nuevo tipo de vino.

Otros viticultores no apreciaron la introducción de una tercera categoría que, en su opinión, comportaba el riesgo de disminuir el nivel de calidad de las otras dos (Annata y Riserva) y decidieron no producir vinos Gran Selezione.

El principio de la «experimentación»

Para nuestra familia, en Montefioralle, fue el principio de un nuevo desafío: la posibilidad de encontrar espacio para un nuevo vino con una fuerte identidad que no se pareciera a los otros vinos presentes en nuestra gama de producción. 

Al mismo tiempo, queríamos impedir a toda costa que se cumpliese lo que temían los viticultores contrarios al nuevo tipo de vino, es decir, la disminución del nivel de calidad de las categorías Annata y Riserva.

Para afrontar este nuevo y estimulante desafío, decidimos partir de la viña: en lugar de embotellar como Gran Selezione añadas anteriores, destinadas a otra categoría, optamos por seleccionar una porción de viñedo para dar vida a nuestro primer Gran Selezione con la vendimia de 2013.

Añada 2013 (300 botellas producidas)

Para nuestro primer lote de Gran Selezione decidimos trabajar en dos características: utilizar vides de edad superior a 40 años y acentuar mucho la concentración del fruto.
Mi padre propuso que utilizáramos la que en familia solíamos llamar la «Viña del gallinero», una porción de viñedo de sangiovese (adyacente a un viejo gallinero) plantado por mi abuelo a finales de los años 70.

En estas plantas redujimos significativamente el número de racimos, dejando un máximo de 3 racimos en cada vid.

Solo obtuvimos algunos hectolitros de esta sangiovese y, cuando llegó el momento de transferirlos a la barrica, mi padre insistió en que mezcláramos el vino con un 15 % de merlot procedente del viñedo que utilizamos para nuestro Monteficalle IGT con el fin de distinguirlo mejor de los otros tipos de Chianti Classico.

Obviamente, yo no estaba de acuerdo con él. El nuevo tipo de vino no podía nacer de un compromiso: la sangiovese debía ser la única e indiscutible protagonista de nuestro Gran Selezione.

Pero decidí que sería el resultado final el que lograría convencer a mi padre y preparé dos barricas de 225 litros, una con el 85 % de sangiovese y el 15 % de merlot y la otra con el 100 % de sangiovese. Luego esperamos pacientemente 30 meses de crianza.

Al final preparé una muestra de cada barrica y las degustamos en familia «a ciegas», o sea, catando los vinos sin saber de qué barrica procedían. El resultado me dio la razón por unanimidad: todos prefirieron con gran diferencia el resultado de la barrica de 100 % sangiovese.

De una barrica de 225 litros se obtienen 300 botellas de 0,75 litros, así que esa fue la producción total de nuestra primera añada del Gran Selezione. Lamentablemente, después de embotellar el Gran Selezione 2013 cometí el error de hacerlo salir en febrero de 2017 junto al Riserva, sin esperar el tiempo necesario para que el vino evolucionara en la botella.

A causa de su concentración, el Gran Selezione era todavía muy agresivo y cerrado al paladar, con un tanino muy duro. Degustándolo inmediatamente junto al Riserva no hacía justicia a su calidad. Por eso decidimos que, antes de salir, las añadas siguientes permanecerían 20 meses envejeciendo en la botella, para permitir que el vino se reequilibre y se abra perfectamente.

Añadas 2015-2016-2017 (600 botellas producidas en cada añada)

En 2014 no pudimos producir el Gran Selezione a causa de las dificultades climáticas, de manera que nuestra segunda oportunidad de experimentación llegó en 2015 (añada que saldrá a la venta a finales de mes). Aunque estábamos bastante satisfechos del primer resultado, nos dimos cuenta de que la Viña del gallinero no era ya suficiente por varios motivos:

  • Era demasiado pequeña
  • Las plantas empezaban a presentar marras y la cantidad de uva era escasa
  • La orientación este-oeste de las hileras no era la ideal, dado que no permite la exposición al sol de una parte de la viña por la mañana y de la otra parte por la tarde.

Así que decidimos integrar la producción del Gran Selezione con un viñedo no muy viejo, plantado a inicios del 2000 en un terreno comprado pocos años antes que había permanecido sin cultivar durante décadas. Se trata de la porción que en familia llamamos las «Terrazas altas» y que en aquellos años empezaba a darnos una cierta satisfacción por los siguientes motivos:

  • Su orientación norte-sur aseguraba una perfecta irradiación solar
  • El clon de sangiovese «Chianti Classico 2000-3» que se había plantado inicialmente representa una nueva selección, orientada a la calidad
  • Aunque no eran viejísimas, las plantas habían superado la fase de crecimiento de los primeros años y podían considerarse adultas

Los primeros años fueron muy convincentes y en las añadas siguientes, 2016 y 2017, mantuvimos la misma línea de «experimentación», utilizando tanto la Viña del gallinero como una parte de las Terrazas altas para el Gran Selezione.

Sin embargo, con la añada tórrida y seca de 2017 los límites de la Viña del gallinero resultaron evidentes, dado que la orientación este-oeste de los hilares hizo que se quemara una parte de los racimos comprometiendo parcialmente su uso.

Añada 2018 (600 botellas producidas)

La decisión de abandonar por completo el uso de la Viña del gallinero y utilizar exclusivamente la sangiovese de las Terrazas altas para el Gran Selezione llegó en 2018.

¿Será está la añada que marcará el final de la experimentación aportando la «receta definitiva» para el Gran Selezione de nuestra empresa? Las catas de las muestras que efectuamos ayer podrían dar crédito a esta hipótesis. El resultado era bastante convincente, a pesar de que el vino debe continuar la crianza durante un año en la bodega y otros 20 meses en la botella.

Dejamos para los próximos años cualquier otra observación por nuestra parte. Tampoco quiero pronunciarme sobre la añada 2019 (donde la selección de las uvas ha seguido los criterios de la de 2018), ya que el vino es todavía demasiado inmaduro para dar una opinión.

¿Listos para la cata?

Llegados a este punto, solo nos falta invitar a todos nuestros clientes y amigos a recorrer con nosotros las fases de esta «experimentación» con la degustación de nuestro Chianti Classico Gran Selezione 2015, que estará disponible dentro de pocos días.

Será un placer recibir vuestros comentarios y observaciones si tenéis la posibilidad de degustarlo.