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Nuestras recetas para el ragú y las albóndigas

Aprovechamos el lanzamiento de nuestras degustaciones y visitas virtuales para compartir las recetas de dos platos que nos gusta servir con nuestros vinos tintos y que son muy fáciles de preparar en casa (basta un poco de tiempo y de paciencia)

Os recuerdo que la receta de las galletas de Alessia para combinar con el Vin Santo está disponible aquí.

El ragú (para condimentar la pasta o para saborear con una rebanada de pan)

Ingredientes:

  • 3 kg de carne picada de ternera (mezclada con un 30 % de cerdo, si os gusta)
  • 2 zanahorias
  • 2 tallos de apio
  • 1 cebolla
  • 1 botella de vino tinto
  • 1 frasco de pulpa de tomate (de 690 g)
  • sal
  • pimienta
  • aceite

Pochar la zanahoria, el apio y la cebolla en una olla grande con abundante aceite. Añadir toda la carne picada y trabajarla con el cucharón de forma que vaya cociéndose de modo uniforme hasta quedar bien dorada. Sazonar con sal y pimienta a voluntad.

Añadir ahora una botella entera de vino tinto y dejar cocer a fuego vivo hasta que el líquido se evapore por completo. Agregar el tomate y la sal.

Cocer la salsa durante 3 horas por lo menos añadiendo agua cuando sea necesario. Al final de la cocción, dejar retirar bien la salsa para que no quede demasiado líquida: debe tener cuerpo.

Se puede congelar en frascos.

Las albóndigas

Ingredientes:

  • 2 kg de carne picada de ternera (mezclada con un 30 % de cerdo, si os gusta)
  • 2 huevos
  • 100 g de parmesano rallado
  • sal
  • pimienta
  • pan rallado

Mezclar todos los ingredientes en un bol grande y añadir sal y pimienta a voluntad.

Utilizar el pan rallado para alcanzar la consistencia adecuada para formar las albóndigas (el compuesto no debe quedar demasiado seco ni demasiado húmedo).

Tomar una parte de la masa, una cucharada más o menos, y trabajarla con las manos hasta formar una albóndiga, pasarla por el pan rallado y colocarla sobre una bandeja cubierta con papel de horno.

Hornear a unos 180° durante 15/20 minutos, dependiendo del horno, hasta que estén bien doradas por fuera.

Pueden congelarse crudas (extendiéndolas primero en una bandeja y agrupándolas en una bolsita después) y cocerse directamente en el horno sin necesidad de descongelarlas.